Un mal día es…

•15 Octubre 2009 • 2 comentarios

¿Qué es un mal día?

Un mal día es deshacerte de tus amuletos, es una lágrima a destiempo, una riña merecida.

Es una náusea que dura horas. Es un trago de whisky con tranquilizante. Es creerte Bukowski.

Es un si yo pudiera y tú quisieras que llega demasiado tarde.

Es mirar atrás y ver que no ha merecido la pena.

Es ver que el camino que queda es muy largo y pedregoso.

Es una resaca anímica que duele en cada célula.

Es un anhelo, de entre tantos, que no se cumplirá.

Es sentir el peso del mundo en los hombros, que duelen sordamente.

Es tener que sonreír sin ganas. Es una espalda frente a tí.

Es tener que consolarte pensando que si no hay días malos, no pueden existir días buenos.

Es la rapidez, cuando la mente funciona lentamente.

Es tener que admitir el error cuando sólo quieres callar.

Es tener que aceptarlo porque sí, y pensar que un mal día lo tiene cualquiera…

•26 Septiembre 2009 • 2 comentarios

Llevo un tiempo tratando de “recopilar información”. Tras una época de bajón absoluto, de esas en las que paso por la vida como un fantasma absoluto, tratando de mimetizarme con el entorno y poco más, ahora tengo ansia de saber, de conocer, de indagar… qué curioso el ritmo vital, que varía ajeno a las circunstancias…

Siento que poco a poco, estoy volviendo…

 

Operación pandemia

•4 Septiembre 2009 • Dejar un comentario

número 2

•25 Agosto 2009 • 2 comentarios

Porque hoy es hoy.

El error de las recetas económicas liberales.

•17 Agosto 2009 • 1 comentario

Vicenç NavarroEl Plural

Un argumento que economistas y pensadores liberales próximos al mundo empresarial y financiero del país han dado para explicar el elevado desempleo en España ha sido que la testarudez de los sindicatos en su defensa de los intereses de los trabajadores con contratos fijos ha causado el elevado desempleo de los trabajadores con contratos temporales.

Según tales autores, los sindicatos son excesivamente fuertes en España y tienen una excesiva influencia sobre el gobierno socialista español, el cual –según tales autores- no tiene el coraje político de hacer las reformas necesarias en el mercado laboral, facilitando el despido de los trabajadores, a fin de que los empresarios puedan contratar a nuevos trabajadores, sin temor a que una vez contratados tengan que mantenerles en su plantilla para siempre.

Según tales voces, la mejor manera de estimular la creación de empleo es bajar el coste del despido de los trabajadores fijos pudiendo despedirles más fácilmente. El empresario contratará a más trabajadores si es consciente de que puede despedirlos más fácilmente. De esta teoría se deriva que el empecinamiento de los sindicatos en defender a los trabajadores con contratos fijos (la mayoría de los cuales protegen a los hombres de edad madura) haga difícil contratar a gente joven y mujeres. Esta explicación aparece constantemente en la prensa diaria. Muchos artículos aparecen una y otra vez haciendo referencia al hecho que la defensa por parte de los sindicatos de los insiders (en inglés, los que están dentro del mercado de trabajo) es responsable de la situación de los outsiders (los que no consiguen trabajo). Durante los últimos meses, la población ha estado bombardeada con artículos subrayando que los representantes de los trabajadores –los sindicatos- son los auténticos responsables del elevado desempleo en España.

El gran poder del mundo empresarial en España (y consiguiente poder mediático del pensamiento liberal en los medios de información y persuasión) determina que esta explicación haya alcanzado la categoría de dogma en nuestro país. El problema que tal dogma tiene, sin embargo, es que como todo dogma se reproduce a base de fe y no a base de evidencia. Valga subrayar que tal dogma se ha promovida por los medios liberales cada vez que el desempleo en España se ha incrementado. Se utilizó en los años ochenta, se volvió a utilizar en los años noventa y ahora se utiliza de nuevo en la primera década del siglo XXI. Tal dogma ha sido el determinante de que haya habido nada menos que cuatro reformas del mercado del trabajo desde que tenemos democracia en España.

¿Dónde está la evidencia?

El apoyo intelectual a tal creencia es la evidencia que -según tales autores- presenta EE.UU., supuestamente el país más liberal de la OCDE (el club de países más ricos del mundo). En EE.UU. se puede despedir al trabajador muy fácilmente, lo que explica –según ellos- que el desempleo en EE.UU. sea menor que en España y que en el promedio de los países de la UE-15. Es más, el hecho de que EE.UU. probablemente salga antes de la Gran Recesión que España y la Unión Europea, se debe –según tales autores- a la mayor facilidad de los empresarios estadounidenses de poder despedir a sus trabajadores.

Los datos (los testarudos datos, como diría mi maestro, Gunnar Myrdal) sin embargo, no avalan tales tesis. En primer lugar, España ha tenido cuatro reformas laborales, todas ellas encaminadas a desregular el mercado de trabajo, sin que ello se haya traducido en la disminución de la tasa del desempleo en momentos de recesión. Independientemente de los méritos o desméritos de tales reformas, el hecho es que su impacto en la variación de las tasas del desempleo, durante los momentos de recesión en el ciclo económico, ha sido muy reducido.

La segunda observación que merece hacerse es el cambio adoptado por el Secretariado de Empleo de la OCDE que en su día promovió la desregulación de los mercados de trabajo como la medida más eficaz para crear empleo y disminuir el desempleo (ver The New OECD Job Study. Facts, Análisis and Strategies.1994) El fracaso de tales medidas (para alcanzar aquellos objetivos) hizo que tal Secretariado reconociera más tarde que no había relación entre el grado de regulación de un mercado de trabajo y la tasa de desempleo del país (ver The New OECD Job Study. 2006). En realidad, algunos de los países con mercados de trabajo más regulados, como los escandinavos, han tenido el desempleo más bajo de la OCDE.

La tercera observación que debe subrayarse es que EE.UU., el país modelo para los pensadores liberales, tiene un desempleo mucho mayor entre los jóvenes y entre las mujeres que entre los varones de edad madura, y ello a pesar de ser un mercado de trabajo muy desregulado. La diferencia entre las tasas de desempleo de los jóvenes y la de los adultos no es muy distinta a la existente en los países de la UE, incluyendo España. Hoy, en EE.UU., las tasas de desempleo entre los jóvenes (tanto el grupo de 19 a 24 años, como el de 24 a 34 años) es casi el triple y el doble, respectivamente, de la tasa de desempleo de los varones adultos de 35 a 55 años.

Tal diferencial en la tasa de desempleo entre jóvenes y adultos es incluso mayor (cinco veces mayor) cuando se compara la tasa de desempleo de los trabajadores jóvenes afroamericanos con la de los varones adultos blancos. Tal diferencial en las tasas de desempleo entre hombres y mujeres es menor que el existente entre jóvenes y adultos, situación que tiene poco que ver con la desregulación del mercado de trabajo. La causa del menor diferencial en la tasa de desempleo entre varones y mujeres se debe a la mayor destrucción de empleo en la manufactura (donde los varones son la mayoría) que en los servicios (donde las mujeres son la mayoría).

Porqué EE.UU. saldrá de la gran recesión antes que España y la UE

Una cuarta observación que debe destacarse es que la probable recuperación económica más rápida de EE.UU. versus la europea y española tiene poco que ver con la mayor desregulación de los mercados de trabajo estadounidenses. La causa de la más rápida recuperación en aquel continente radica, primordialmente, en que la inversión pública del gobierno federal de EE.UU. en su estímulo económico es más del doble (en términos porcentuales sobre el PIB) que el que ha ocurrido en España y mucho mayor que en la UE-15. Es un indicador de incoherencia que la mayoría de los pensadores liberales (que atribuyen el desempleo a las supuestas rigideces del mercado laboral) se hayan opuesto al crecimiento del gasto público para estimular la economía. Que el empresariado contrate, o no, más trabajadores depende primordialmente de sus expectativas en cuanto a la demanda de sus productos. Cuando esta demanda es muy escasa (en parte debido a la reducción de la masa salarial, que los liberales incluso quieren reducir más), entones el sector público tiene que expandir su gasto público para estimular tal demanda. Allí está el meollo de la cuestión. Las derechas en España, y sus portavoces liberales, son responsables del retraso en la recuperación española al oponerse a un mayor estímulo económico, sustituyéndolo por propuestas de desregulación del mercado de trabajo y de reducción de los salarios (que empeorarán todavía más la situación de elevado desempleo).

Una última observación. Se ha puesto de moda entre algunos economistas liberales hablar de flexiseguridad. Pero parece que no entienden lo que es y de donde deriva. La necesaria flexibilidad laboral que requiere cualquier economía para ser eficiente no puede conseguirse a base de desregular más y más el mercado de trabajo aumentando así la inseguridad de los trabajadores (el 63% de trabajadores con contrato fijo tiene temor a perder su puesto de trabajo en España). La flexibilidad laboral se consigue a base de aumentar la seguridad del trabajador, tal como han hecho los países de mayor tradición socialdemócrata del norte de Europa, (con sindicatos fuertes y con muchos años de gobierno de izquierdas).

Tales países tienen estados de bienestar altamente desarrollados con un gasto público social mucho, mucho más elevado que España. Ellos están a la cabeza y nosotros estamos a la cola de la Europa Social. Seguridad implica, no sólo programas de formación profesional, sino también servicios, transferencias y apoyo al trabajador y a su familia en momentos de transición y movilidad laboral. Esto es lo que no entienden o no desean entender los pensadores liberales, pues son ellos los que se han opuesto y son responsables del escaso desarrollo social de España.

El liberalismo (que aparece, al menos hasta hace poco, también en los equipos económicos de los gobiernos de centroizquierda) ha hecho mucho daño al mercado de trabajo y a la economía española. En realidad, su gran visibilidad mediática se debe, no a la fortaleza de sus argumentos (que son muy débiles), sino a las enormes cajas de resonancia que el capital financiero y empresarial les ofrece.

El mejor ejemplo de lo que digo es que soy consciente que un artículo como el que firmo tendría poca cabida en los medios de mayor difusión del país, medios que se caracterizan por su escasísima diversidad ideológica. A lo máximo que llegan es a publicar artículos de Paul Krugman o Stiglitz, sin nunca dar cabida, sin embargo, en sus páginas a los economistas críticos del dogma liberal que existen en nuestro país. Por favor, si encuentra este artículo interesante distribúyalo lo máximo posible.

 http://www.kaosenlared.net/noticia/error-recetas-economicas-liberales

Pequeño monstruo encantador.

•5 Agosto 2009 • Dejar un comentario

“La gente que escribe libros, rara vez son intelectuales. Los intelectuales son gente que hablan sobre los libros que han escrito otros.”
Françoise Sagan.

 

http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/francoise-sagan.html
http://latormentaenunvaso.blogspot.com/2009/06/desde-el-recuerdo-francoise-sagan.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Fran%C3%A7oise_Sagan

 

CARTA DE AMOR A JEAN PAUL SARTRE:

http://www.geocities.com/Athens/Forum/8886/sagan.html

Querido señor:

 

Le digo “querido señor” pensando en la interpretación infantil de esta palabra en el diccionario: “cualquier hombre”. No voy a decirle “querido Jean-Paul Sartre”, es demasiado periodístico, ni “querido Maestro” que es lo que usted detesta, ni “querido colega”, que es abrumador. Hace muchos años que quería escribirle esta carta, casi treinta años en realidad, desde que comencé a leer su obra, y sobre todo desde hace diez o doce años, cuando a fuerza de ridiculizarla, la admiración se ha vuelto lo bastante rara como para que uno casi se felicite del ridículo. Quizá yo misma haya envejecido lo bastante o rejuvenecido lo bastante como para burlarme hoy de ese ridículo del cual usted, siempre magnífico, jamás se preocupó.

 

Lo que me interesa es que reciba esta carta el 21 de junio, día fausto para Francia que vio nacer, con algunos lustros de intervalo a usted, a mí y más recientemente a Platini, tres excelentes personas llevadas en andas o pateadas salvajemente – en su caso y en el mío gracias a Dios sólo en sentido figurado – por excesos de honores o indignidades que ellas no se explican. Pero los veranos son cortos, agitados y se marchitan. He terminado por renunciar a esta oda de aniversario y sin embargo tenía que decirle lo que voy a decirle y que justifica este título sentimental.

 

En 1950 empecé a leer de todo y, a partir de entonces sólo Dios o la literatura saben cómo he amado o admirado a una cantidad de escritores, especialmente los contemporáneos, de Francia y otros países. Más tarde conocí a algunos, seguí también la carrera de otros y aunque aún quedan muchos a quienes admiro como escritores, usted es el único que continúo admirando como hombre. Todo lo que prometió cuando tenía quince años, edad inteligente y severa, edad sin ambiciones precisas y por lo tanto sin concesiones, todas esas promesas usted las mantuvo. Escribió los libros más inteligentes y más honestos de su generación, hasta llegó a escribir el libro más rebosante de talento de la literatura francesa: Las palabras. Al mismo tiempo siempre se ha lanzado de cabeza en ayuda de los débiles y humillados, ha creído en la gente, en las causas, en generalidades, se ha equivocado a veces, eso, como todo el mundo, pero (y en esto contrariamente a todo el mundo) siempre lo ha reconocido. Ha rechazado obstinadamente todos los laureles morales y todas las retribuciones materiales de su gloria; ha rechazado el pretendidamente honorable premio Nobel cuando sin embargo carecía de lo necesario, tres veces le pusieron bombas en ocasión de la guerra de Argelia, arrojándolo a la calle sin pestañear siquiera; ha impuesto a los directores de teatro mujeres que le gustaban para papeles que necesariamente no se adecuaban a ellas, demostrando así pomposamente que, para usted, el amor al contrario podía ser “el brillante duelo de la gloria”. En resumen, usted ha amado, escrito, compartido, dado todo lo que tenía para dar y que era lo importante, al mismo tiempo que ha rechazado todo lo que se le ofrecía y que era la importancia. Ha sido hombre al mismo tiempo que escritor, nunca pretendió que el talento del segundo justificaba las debilidades del primero, ni que la felicidad de crear autorizaba por sí sola a despreciar o a ignorar a sus allegados, ni a los demás , todos los demás. Ni siquiera sostuvo que equivocarse con talento y buena fe legitimaba el error. En realidad no se ha refugiado tras esa famosa fragilidad del escritor, esa arma de doble filo que es su talento, jamás actuó de Narciso, que sin embargo es uno de los tres papeles reservados a los escritores de nuestra época junto con el de petimetre y gran criado. Por el contrario, esa arma supuestamente de doble filo, lejos de atravesarlo con delicias y clamor como a muchos, usted quiso que en su mano fuera liviana, eficaz, ágil; usted la utilizó y la puso a disposición de las víctimas , de las verdaderas, las que no saben escribir, ni explicarse, ni luchar, ni siquiera quejarse.

 

Y sin clamar después por justicia porque no quería juzgar, sin hablar de honor porque no quería recibir honores, sin invocar tampoco la generosidad porque ignoraba que usted era la generosidad misma, ha sido el único hombre justo, honrado y generoso de nuestra época, trabajando sin descanso, dando todo a los demás, viviendo sin lujos, pero también sin austeridad, sin tabúes y sin farras, salvo la de la escritura, haciendo el amor y dándolo, seduciendo, pero abiertamente dispuesto a ser seducido, dejando atrás a sus amigos, excediéndolos en velocidad e inteligencia y brillo, pero volviéndose sin cesar hacia ellos para ocultárselo. A menudo prefirió ser utilizado, ser engañado, a ser indiferente; y también a menudo fue decepcionado sin esperanzas. ¡Qué vida ejemplar para un hombre que nunca quiso ser un ejemplo!

 

Y ahora está privado de la vista, sin poder leer según dicen, y debe sentirse seguramente lo más desdichado que imaginar pueda. Quizás entonces le alegre saber que en todos lados donde estuve durante estos veinte años, en el Japón, en Estados Unidos, en Noruega, en la provincia o en París, he visto a hombres y mujeres de todas las edades hablar de usted con esa admiración, esa confianza y hasta con esa misma gratitud que la que confieso aquí.

 

Este siglo se ha revelado loco, inhumano y podrido. Usted ha sido inteligente, tierno e incorruptible y sigue siéndolo.

 

 

Sí… llevo un verano Nouvelle Vague, qué le vamos a hacer…

Pero ella, ese pequeño monstruo encantador, me ha llamado la atención…

 

¡Piu Avanti!

•29 Junio 2009 • 1 comentario

 

 

 

 

Donde menos te lo esperas, alguien te da ánimos… leed esto.

 

“No te des por vencido, ni aún vencido,

no te sientas esclavo, ni aún esclavo;

trémulo de pavor, piénsate bravo,

y arremete feroz, ya malherido.

Ten el tesón del clavo enmohecido

que ya viejo y ruín, vuelve a ser clavo;

no la cobarde estupidez del pavo

que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios, que nunca llora.

O como Lucifer, que nunca reza;

o como el robledal, cuya grandeza

necesita del agua y no la implora…

Que muerda y vocifere vengadora,

ya rodando en el polvo, tu cabeza!”

 

Almafuerte

 

 

 

El día a día de muchas mujeres

•25 Junio 2009 • Dejar un comentario

Jijijiiji… éste es un mail que me mandaron hace poco. Sé que es un poco extremo, pero real como la vida misma… Dedicado a todas las mujeres con sentido del humor.

 

Liliana se despertó a las seis, preparó a los chicos, los
llevó a la escuela y volvió a casa con tiempo para darle un beso
burocrático a Arturo, su marido, y de cambiar cheques, cosas
habituales y reclamos.
Hizo una rápida compra en el supermercado, peleó con la
mucama que le había manchado el vestido de seda, salió apurada,
como siempre; le pusieron una multa por estar conduciendo con el
celular en la oreja y una advertencia por estacionar en lugar
prohibido, mientras iba un minuto a sacar dinero del cajero
automático.
En el camino al trabajo, golpeaba ansiosamente el volante,
en un
congestionamiento monstruo, y pensaba cuándo podría
pintarse la uñas y hacerse la tintura en el pelo antes de
transformarse en una mujer canosa.
Llegando al escritorio, casi fue atropellada por una mina
escultural que era la nueva contratada por la empresa para el
cargo que ella,
Liliana, hizo de todo para conseguir, pero que, a
pesar del currículum excelente y de sus años de experiencia y
dedicación, no pudo lograr.
Pensó si un buen lomo daba puntos, pero al rato se olvidó
de la mina porque en medio de una reunión llamaron del colegio de
Clarita, su hija menor, diciendo que ella estaba con dolor de
oído y fiebre.
Intentó, en vano, encontrar a su marido y, como no pudo,
resolvió ir ella misma al colegio, después de encontrarse con un
nuevo cliente,
que mostró ser un neurótico, aburrido, desconfiado con
quien tendría que lidiar los
próximos meses.
Salió ansiosa y encontró su auto con una goma pinchada.
Pensó en todo lo que todavía tenía por hacer antes de
cerrar los ojos y soñar con un mundo mejor.
Dejó el auto, tomó un taxi y fue por las criaturas.
Cuando llegó a casa, descubrió que se había dejado el
maldito portafolio con todo lo que necesitaba leer para el día
siguiente.
Llamó al celular de su marido con la esperanza de que él
pudiese ir a buscar
los papeles a la empresa, pero la mierda
seguía fuera del área.
Consiguió, después de varias llamadas, que un motoquero le trajese
los malditos documentos.
Tomó un baño de mierda, le dio de comer a los chicos, hizo
los deberes de porquería con los dispersos, y acostó a los
monstruos.
Arturo llegó cruzadísimo de una reunión, reclamando de
todo.
Comieron en silencio.
En la cama ella leyó la mitad de los documentos y comenzó a
cabecear de sueño. Arturo se despertó con una erección y
queriendo juguetear.
Como esos momentos eran cada vez más escasos en su
matrimonio, ella decidió hacer un último esfuerzo y transar.
Hicieron algo medio rápido, medio más o menos, y, cuando
estaba casi durmiéndose de nuevo, sintió una palmadita en su
traste con el siguiente comentario:
Estás teniendo un culito blando, Lili…deja la
haraganería y empezá a cuidarte…
Liliana miró una pantalla de metal y se imaginó golpeando
la cabeza de Arturo hasta ver sus sesos desparramados por la
almohada!
Después se vio saltando sobre el tórax de él hasta
fracturar todas sus costillas! Con un alicate de uñas
arrancándole uno a uno todos sus dientes y después dándole una patada brutal
en las bolas, que hacía volar espermatozoides para todos lados!
En seguida usó la técnica que aprendió en un libro de
autoayuda: cómo controlar las emociones negativas.
Respiró tres veces profundamente,
mentalizando el color
azul, y reflexionó.
No iba a valer la pena, no estábamos en EEUU, no
conseguiría una abogada feminista carísima que hiciese su defensa
alegando que asesinó a su marido ciega de tensión premenstrual…
Resolvió actuar con sabiduría.
Al día siguiente, no llevó a los chicos al colegio, no hizo
la compra rápida del super, ni peleó con la mucama.
Fue a un gimnasio y se mató dos horas.
De allí fue a la peluquería para teñirse de pelirroja y se
pintó las uñas de colorado.
Llamó al insoportable nuevo cliente y le dijo todo lo que
pensaba de él, de su mujer y de su proyecto.
Y esperó los resultados de su pésima conducta, haciéndose
un masaje estético que jura eliminar, en diez sesiones, la grasa
localizada.
Mientras se hospedaba en un spa, oyó al marido desesperado
tratando de localizarla por el celular y descubrir por qué ella
había desaparecido.
Pacientemente no atendió.
Y, como la venganza es un plato que se come frío, le dejó
un mensaje lacónico en la casilla de mensajes.
-El culo todavía está blando. Volveré cuando se haya
endurecido.
Un beso de la haragana…

(Sacado del libro: Este sexo el femenino /Patrícia Travassos).


La Física Cuántica Confirma Que Creamos Nuestra Realidad

•13 Junio 2009 • 4 comentarios

 

 

 

Esto, me lo mandaron por mail. Demasiado interesante para quedármelo para mí sola. Hay para reflexionar un rato…

No sé de quién es o de dónde lo han copiado, pero lo dejo aquí para el que quiera leerlo…

 

“La física moderna dice “tú si puedes” 

 

Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.

  El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.

  Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? “La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.   

 

La farmacia del cerebro  

 

En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”

  En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.

  Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. La Dra. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados, y profesora en la Universidad de Medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.

  Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento- objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.

  Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.

  La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.

 

Mente creadora  

 

Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuesto de millones de átomos.

  Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.

 

La realidad molecular

 

Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. “Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.   Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.   La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.

 

El valioso vacío atómico  

 

Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.

  En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.

 

 

¿Qué realidad prefieres?  

 

El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.

  Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.

  Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades- ondas, claro).

  En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad..

 

La búsqueda científica del alma  

 

En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?” de la que se espera la segunda parte en pocos meses: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensación de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.

  Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.

 

 

Cuadro 1 – Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información

 

A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?

  A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.

 

Cuadro 2: Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento

 

El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la conciencia.

   

Cuadro 3: La mecánica de la erección

 

La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras… o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.

 

 

¿QUE ES UNA ONDA DE FORMA?  

 

 

Muchos científicos y físicos cuánticos reconocen  el poder de transmisión en cualquier forma simple geométrica o como un diseño ondulado de un rastro de energía, es un ONDA DE FORMA simple. Puede tener un patrón geométrico o puede ser un gesto de pincel simple como una onda que contiene el significado completo, la intención y la energía de un momento dado de intensidad mientras da forma a la realidad y puede tener en su ser todas las cualidades que lo crearon. Es una semilla de fractal energético que dada la situación correcta continuará su crecimiento y multiplicándose. Éstas son modelos y formas que crean la energía y transmiten los patrones específicos, del pensamiento, nosotros hemos estado usándolos en los templos, las iglesias, logotipos, publicidad y podemos reconocer inmediatamente la armonía y desarmonia en ellos. Ciertos modelos de la geometría sagrada parecen actuar recíprocamente con su entorno armonizando y estabilizando sus moléculas, como si organizara los átomos y electrones. Puede significar que un cierto diseño de geometría YANTRA de ENERGÍA puede polarizar las partículas e incluso podría purificar el agua, aumentando las cualidades y la armonía en su entorno.”

 

 

 

“Ángel y el frío.”

•24 Mayo 2009 • 2 comentarios

 

A petición popular,  reactivo la sección de “se encuentra bien, está narrando” con un relato antiguo, pero que no me salió mal del todo.  Este y más, se pueden encontrar en:http://www.grupobuho.es/modules.php?gb=members&user_id=selyna&start=0

“El día que conocí a Ángel, era uno de esos días extraños.

 El sol atizaba fuerte, pero el aire era helado. Es curioso cómo el clima de un día que te ha marcado por algún motivo, es lo primero que aparece cuando evocas un recuerdo. Podría decir hasta cómo iba vestida aquel día, aunque de esto ya hace tanto, que ya poseo esa ropa. Me lo presentó un amigo. Una presentación insulsa, como diciendo “ah, sí, la amiga de…” y luego, a ignorarnos mutuamente.

O eso parecía. También me sorprende el recordar exactamente cómo eran sus ojos. Como espero que sigan siendo: canallas y de color chocolate. Éramos un montón de gente, una reunión de amigos en una pizzería, cerveza, risas, tabaco. Mediterráneo total. Pero algo había en él que me había llamado la atención. Pensé en que era un bocado apetecible, pero que estaba lejos de mis posibilidades, porque a mí, o me lo ponen tremendamente fácil o soy una rajada de narices. Mientras tanto, íbamos ya por el segundo café en un horrible centro comercial, y yo no podía quitarle los ojos de encima. No sé beber, y no espero aprender nunca, porque ese ligero mareo que te quita la vergüenza y te enciende las mejillas, es el mismo que me suelta la lengua y me hace ser menos yo. Me encanta ser yo, pero lo poco gusta, y lo mucho cansa. Y Ángel era poco y bueno. Apenas crucé algunas frases con él, pero me supieron a gloria. Y al final del encuentro, un par de besitos en las mejillas, un rastro de colonia de chico, una mirada con sonrisa y un ya nos veremos, de esos que no dan esperanzas.Volví a casa con media sonrisa y ese alientillo que se te queda a las horas de haber bebido cerveza.

La segunda vez que lo ví, hacía un frío de narices. Llovía, hacía aire, frío infernal, granizo, incluso nieve… aquí que no ha nevado nunca, ni de casualidad… era algo premonitorio. Esa noche, me aconsejaron que no saliera, pero estaba en la edad de divertirme y no hay nada que motive más que una negativa. Puro espíritu de contradicción. Y salí. Ni se me pasó Ángel por la cabeza. No se me ocurrió que un comentario sobre él provocaría que nuestro amigo en común, no sé si porque él también había comentado algo o simplemente para verme babear, le llamara. Y se presentó en el pub en el que estábamos, como de casualidad. De cordero pasó a lobo. De chico tímido pasó a ser más calavera que el Sabina, más zalamero que un gato y ya sabemos todas qué es lo que tienen los chicos malos…

En pocos minutos me tenía en exclusiva: a mí, señorita independiente que paso de todos y de todo, que hago lo que me da la gana y que no me distrae nada ni nadie… A la que me despisto, estaba bailando con él. Sí, bailando… y notando su respiración etílica en el cuello, susurrándome tonterías al oído, erizando mi piel debajo de todas las capas de ropa, pegando mi cuerpo al suyo… como el que no quiere la cosa, siendo consciente de que allanaba mi espacio vital, me besó. Y no fue tanto el beso como la mirada borde que le acompañó.

 Sabía que yo había mojado hasta los vaqueros con el bailecito, que sus manos habían sabido abrirse paso solitas hasta la piel de mi cintura, que estaba tan excitada que me dolía… me ganó la partida. Arrimé mis desesperadas caderas contra las suyas como el que no quiere la cosa y de premio obtuve su erección. “Ahora sí que la has jodido, maja” me recriminé a mí misma. Me empapé de Ángel lo que quise, pero por circunstancias ajenas al caso, no me acosté con él. No aquella noche.

 Tardé días en volverlo a ver. Y fueron días largos, fríos, ausentes, abúlicos… el recuerdo de una buena noche, cuando estás en la veintena, puede mantenerte toda una semana, que fue más o menos el tiempo que tardé en llamarle. Sí… fui yo. Si Ángel no se me iba de la cabeza, tendría que finiquitar yo misma la cuestión… era como si supiera que él me esperaba, que era consciente de que me había inyectado algún veneno y yo tendría que volver a por mi antídoto. No tuvo más que esperar…

No era un buen chico. Yo no era ni buena chica ni la única, por lo que la agonía sólo la sufría yo… Por las noches, mis manos se colaban entre mis piernas, y me acariciaba como hicieron sus labios en mi cuello. En medio del orgasmo, susurraba su nombre, porque Ángel, era un susurro. A pesar de los días en blanco, de conocernos en cuanto apenas, el día que me invitó a su casa, en cuanto abrió la puerta y nos vimos, en lugar de quedarnos cortados, o tomar café, como el que va a casa de un amigo a estudiar, nos asaltamos. Si, esa es la palabra. El espíritu del pub, esa excitación, ese “quiero tu cuerpo ya”, seguía más que presente. A él le gustaba ir al grano, y yo no podía hacer nada más. Al primer beso, noté mi raja hinchada, húmeda, sedienta, más que preparada. El bulto en sus pantalones, me indicaba lo mismo. Y sin más dilación, comiéndome sus labios, raspándome con su barba de dos días, caí desnuda en su cama, en sus castas sábanas de algodón con perfume a suavizante. Me empaló sin piedad. Su polla sabía exactamente dónde tenía que meterse. Me acuerdo de haber arqueado la espalda, plantándole mis tetas en la cara, y sentí su lengua rápida sobre mi pezón. Me folló. Como nunca nadie lo había hecho antes. La promesa, el pequeño adelanto del pub no fue más que eso: un pequeño adelanto de lo que estaba viviendo. No defraudó mis expectativas. Sin ser excepcionalmente guapo, sin ser excepcionalmente musculoso ni nada de eso, Ángel hizo que me sintiera como nunca antes me había sentido. Me sorprendí cuando me corrí. En serio. Mis músculos más íntimos masajearon su polla en medio de una sinfonía de gemidos que se me caían de la boca. Iba a fundirme entre sus brazos, escuchando sus resoplidos. Y cuando pude hablar, miré sus ojos medio dormida, limpié el sudor de su frente con mucha lentitud, y susurré “eres el primero que ha hecho que me corriera sin usar las manos”. Y su sonrisa me indicó que era uno de los piropos más bonitos que le habían echado nunca.

Ángel me folló muchas veces más. Ese día y medio año más. La vida, nos separó. Él era un chico vividor y yo soy muy mía. No pegábamos ni con cola. Pero de vez en cuando, por esas extrañas conexiones neuronales, años después, me acuerdo de él. En momentos de desamor profundo, mi cerebro evoca nuestros encuentros, como un dolor de muelas a una aspirina, encontrando alivio un poco nostálgicamente. Quizá echando de menos, de paso, los años locos. Porque puedo decir, que aquella fue una de las mejores noches de mi vida.”

 

matematica_copos_de_nieve[1]