”Cada suic…
22 ene 2012 Dejar un comentario
“Cada suicida sabe dónde le aprieta la incertidumbre”
Mario Benedetti
Nancy Wake
19 oct 2011 2 comentarios
in el primer capítulo Etiquetas: agente, Australia, guerra, II guerra mundial, Londres, Nancy Wake, Nueva Zelanda, Resistance
Nancy Wake, nació en Wellington, Nueva Zelanda en 1912, hija de Charles Augustus y Rosieur Ella Wake, siendo la menor de seis hijos. Sus padres se mudaron a Sidney, Australia, en 1914, cuando Nancy tenía 20 meses de edad. Creció y se educó en Sidney.
Nancy era mucho más joven que sus hermanos y era muy independiente. Rebelde por naturaleza lo que manifestaba abiertamente en rechazo a la extrema religiosidad de su madre. A los 16 años de edad, salió de la casa paterna para conocer el mundo. Primero fue a Inglaterra y luego a París donde residió desde 1930. Trabajó como periodista rodeándose de gente joven y cosmopolita. Fue una glamorosa vida de fiestas y viajes, que disfrutó intensamente.
Fue testigo del ascenso de Hitler, el nacionalsocialismo y el antisemitismo. En Viena vio el encadenamiento de judíos en una plaza. Esa experiencia la llevó a la firme determinación de luchar en la Resistencia Francesa.
En 1939 se casó en Marsella con el industrial francés Henri Fiocca, a quien consideró el amor de su vida. Juntos tuvieron una vida sofisticada, llena de fiestas, cenas y viajes. Vivían en un apartamento en Marsella, ubicado en una colina, desde donde se veía la bahía y el puerto. Seis meses después de su matrimonio, Alemania invadió Francia. Lentamente pero con gran resolución Nancy se fue incorporando a la lucha. En 1940 pasó de la simple observación, a la acción decidida, uniéndose a la entonces embrionaria “Resistance”. Su trabajo inicial fue de simple correo, llevando mensajes y comida a los grupos clandestinos en el sur de Francia.
Compró una ambulancia que usó para ayudar a los refugiados que escapaban del avance alemán. Siendo la esposa de un acaudalado industrial, le abría las puertas con facilidad en los medios oficiales del gobierno de Vichy. Logró obtener papeles con una identidad falsa que le permitieron trabajar en la Francia ocupada.
Su misión en la “Resistance” puso en riesgo su vida y pronto se convirtió en sospechosa de actividades ilícitas y fue puesta en observación por la Gestapo. Los agentes alemanes, intervinieron su teléfono y revisaron su correspondencia. Cambió varias veces de identidad, para eludir a los agentes de la Gestapo y por ello, la apodaron “Ratón Blanco.”
En 1943, Nancy Wake encabezó la lista de los más buscados por la Gestapo, que ofreció una recompensa de 5 millones de francos para quien ayudara en su captura. La “Resistance” decidió que era muy riesgoso para la vida de Nancy y la envió a Londres. Se despidió de su esposo, a quien no volvió a ver más.
La fuga no fue fácil. Tuvo que hacer numerosos intentos para cruzar los Pirineos e ingresar a España. En uno de esos intentos fue capturada por las milicias francesas de Vichy e interrogada por cuatro días consecutivos. Finalmente la soltaron sin que lograran sacarle ninguna información. La Militia no relacionó a Nancy Wake con el “Ratón Blanco.” Finalmente y al sexto intento logró cruzar los Pirineos y se embarcó a Inglaterra.
A la edad de 31 años, Nancy Wake fue una de las 39 mujeres y 430 hombres pertenecientes a la Sección Francesa del Special Operations Executive (SOE) que trabajó con los Maquís saboteando las instalaciones alemanas en la Francia Ocupada. Fue entrenada en el uso de armas y explosivos, defensa personal, uso de códigos y radio, supervivencia y paracaidismo nocturno. Oficialmente, las mujeres estaban asignadas a servicios de ambulancias, pues su identidad era mantenida en estricto secreto por la SOE.
En febrero de 1944, Nancy Wake y el Mayor John Farmer, otro miembro del SOE, fueron lanzados en paracaídas en la región de Auvergne en el centro de Francia con órdenes de localizar y organizar las bandas de Maquís, estableciendo depósitos de armas con los materiales que les lanzarían en paracaídas e instalando un transmisor para las comunicaciones con Inglaterra.
La misión principal de Nancy Wake, fue preparar el terreno para el día de la invasión aliada de Francia. Sus blancos principales fueron, instalaciones alemanas, convoyes y tropas que en número de 22 mil estaban acantonados en el área. Los Maquís eran entre 3 y 4 mil en esos momentos, pero una campaña de reclutamiento elevó el número a 7 mil.
En una ocasión, Nancy viajó 500 Kms en bicicleta para reemplazar los códigos de radio que fueron destruidos por un operador, para evitar que cayeran en manos de la Gestapo. Sin esos códigos no era posible comunicarse con Gran Bretaña y menos recibir pertrechos. Cubrió la distancia en 71 horas a través de campos y montañas, casi sin parar.
La zona de operaciones era un hervidero de tropas alemanas y agentes de la Gestapo tratando de desactivar los grupos de resistencia. Los enfrentamientos armados fueron muchos y sangrientos. Nancy Wake lideró el ataque a las oficinas de la Gestapo en Montuclon. Mató a un centinela con sus propias manos para evitar que diera la alarma en un ataque a una fábrica de armas y en una oportunidad ejecutó a una espía alemana.
El 6 de Junio de 1944, Día-D, las tropas aliadas comenzaron el desembarco y con ello, la liberación de Francia. El día 25 de Agosto de ese mismo año, París era liberada y Nancy Wake fue a Vichy para celebrar el triunfo. El día de su llegada se enteró, que el mismo día que se despidió de Henri, fue detenido y torturado para que confesara cual era el destino de su esposa. Al no divulgar el paradero de Nancy, fue ejecutado.
Después de la guerra, Nancy Wake continuó trabajando en el SOE, estuvo en el Servicio de Inteligencia del Ministerio del Aire, hasta que en 1960, se caso con un ex prisionero de guerra británico regresando a Australia. Resultó ser el soldado australiano más condecorado de la Segunda Guerra Mundial, pero no recibió ninguna condecoración del gobierno australiano. La razón de índole legal, era que fue considerada ciudadana neozelandesa y no australiana. En 1994 rechazó entregar sus condecoraciones al Museo de Australia diciendo que ella era neozelandesa y le recordó a la prensa que mantenía su pasaporte de Nueva Zelanda, a pesar de vivir fuera de su país por 80 años.
Nancy Wake murió en un hospital de Londres el 07 de agosto de 2011 poco antes de cumplir los 99 años de edad. Su cuerpo fue cremado y sus cenizas esparcidas en Montuclon, Francia, lugar donde realizó sus actividades guerrilleras.
Mesalina
20 ago 2011 Dejar un comentario
in el primer capítulo Etiquetas: aristocracia, biografía, Claudio, Mesalina, personaje histórico, Roma, Valeria Mesalina
Valeria Mesalina (Messalina, en latín) (25 d. C. – 48 d. C.), fue hija del cónsul Marco Valerio Mesala Barbado y de Domicia Lépida Menor. Tuvo un hermano llamado Marco Valerio Mesala Corvino, que fue cónsul, y un hermanastro materno llamado Fausto Cornelio Sulla Félix.
Mesalina llegó a ser la tercera esposa del emperador Claudio, a quien dio un hijo y una hija: Británico y Claudia Octavia.
Fue célebre por su belleza y sus constantes infidelidades a su esposo, el emperador, con miembros de la nobleza romana, así como con soldados, actores, gladiadores y otros, como el orador Marco Vinicio, esposo de Julia Livia.
Mesalina tuvo gran influencia política en las decisiones que tomó su marido durante gran parte de su periodo como emperador romano; en este sentido, podemos compararla con otro personaje de la historia romana, Livia.
Pese a estar emparentada con la familia imperial, Mesalina no gozaba de la condición económica que debía tener: su hogar estaba en decadencia, su padre no era un político prominente y su madre era una mujer poco virtuosa que había derrochado la fortuna familiar.
Al no poseer una dote digna de atraer a un funcionario de renombre, Mesalina tuvo que conformarse en aceptar el cortejo del hazmerreír de la corte: Claudio, el tío del entonces emperador Calígula, cuya atención había captado por su juventud y belleza. Ella decía amarlo y esto bastó para que Claudio, quien había tenido dos fracasos matrimoniales anteriormente, reconsiderara su posición respecto al matrimonio.
Seguidamente se arregló el enlace que, a ojos de su madre Domicia, era ventajoso para su familia, en lo cual no se equivocó, pues después de la caída de Calígula, Claudio fue proclamado emperador, de modo que Mesalina y su familia recobraron su condición. El nuevo emperador estaba ciegamente enamorado de su esposa, lo que motivaba que se dejara manipular por ella. Mesalina se valió de este poder que ejercía sobre su esposo para lograr sus objetivos personales que iban desde simples caprichos hasta ejecuciones.
La palabra «Mesalina»
En principio Mesalina era la forma femenina del nombre Mesala, pero debido a la emperatriz romana y su fama, el nombre de Mesalina adquirió etimológicamente un nuevo significado: llegó a representar la idea de mujer libidinosa, hasta ser usado como un sinónimo de prostituta, similar a adjetivos como «ramera» o «meretriz». Esto en alusión a las anécdotas de la legendaria lujuria que de ella se contaban.
Según el Diccionario de la Lengua Española (Real Academia Española): «Mesalina. (Por alus. a Mesalina, esposa de Claudio, emperador romano). f. Mujer poderosa o aristócrata y de costumbres disolutas».
Anécdotas de su promiscuidad
Mesalina dio rienda suelta a su ninfomanía. Según narra el poeta Juvenal, llegó a prostituirse en el barrio de Subura bajo el apodo de Lycisca.
Orgullosa de su legendaria lascivia, lanzó un reto al gremio de las prostitutas de Roma: las instaba a participar en una competición, que ella organizaría en palacio, aprovechando la ausencia de Claudio quien estaba en Britania.
Dicho desafío consistía en saber quién podía atender a más hombres en un día. El certamen daría inicio por la noche, y a él asistirían muchos hombres importantes de la corte, además de otras damas a las cuales Mesalina había convencido de participar.
Las prostitutas aceptaron el reto y enviaron a una representante, la prostituta más famosa de Roma, una siciliana llamada Escila.
Aquella noche, después de haber sido poseída por 25 hombres, Escila se rindió y Mesalina salió victoriosa, pues superó la cifra al llegar al amanecer y seguir compitiendo. Según se dice, aun después de haber atendido a 70 hombres no se sentía satisfecha, llegando hasta la cifra increíble de 200 hombres. Cuando Mesalina pidió a Escila que regresara, esta se retiró diciendo: «Esta infeliz tiene las entrañas de acero».
Amor no correspondido
Cayo Apio Junio Silano, desde la adolescencia de Mesalina, fue su amor platónico. A pesar de sus múltiples insinuaciones, Apio nunca correspondió a los deseos de Mesalina. Pero, ya una vez siendo emperatriz, Mesalina convenció a Claudio de hacerlo regresar a Roma desde Hispania, adonde había sido relegado y, para tenerlo más cerca, lo obligó a desposarse con su madre. Aun así, Apio no cedió, por lo que Mesalina, viéndose despreciada, tramó una conspiración que terminó con la muerte de su padrastro, acusado de traidor.
Al igual que Apio, Valerio Asiático corrió con la misma suerte, ya que osó despreciar a la emperatriz, pues amaba a la madre de Sabina Popea.
Caída de Mesalina
Mientras Claudio estaba fuera de Roma, en la isla de Ostia, Mesalina aprovechó para casarse con su amante, el cónsul Cayo Silio, y así tramar una conjuración en contra del emperador. Con la ayuda de su liberto Narciso, Claudio descubrió la bigamia de su esposa y la condenó al suicidio, pero no pudiendo hacerlo fue decapitada con una espada por un centurión.
Después de Mesalina
Claudio, debido a la humillación que había sufrido, tras su muerte decretó que el nombre y efigies de la que había sido su mujer fuesen retirados de todos los lugares públicos y privados en los que se le hacía alusión, por el alto rango que había ostentado.
Incluso ordenó a su guardia pretoriana que lo matara si se volvía a casar; promesa que no cumplió, ya que contrajo matrimonio con su sobrina Agripinila, siendo éste su último matrimonio. Aquella conspiró en contra de los hijos de Mesalina; puso en duda la paternidad de Británico, siendo éste desheredado en favor de Nerón, el hijo de Agripinila, quien después de la muerte de Claudio lo sucedería como emperador.
Inocua tiranía.
13 ago 2011 Dejar un comentario
in Se encuentra bien: está narrando
“Vas a hacer la compra, recolocas la anilla de la cortina que se ha salido del sitio, estiras las inmaculadas sábanas sobre la cama. Enciendes el fuego, cocinas una cena que no quieres tragar. Sólo querrías hacerte una bola en el sofá y morir allí mismo. Las ganas de vivir se han desvanecido de nuevo. Las lágrimas acuden a un rostro que ya se había secado. Hay voces que te dicen lo que hacer, pero ninguna cómo hacerlo. Si te relacionas, te sometes. Si no te relacionas, estás perdido.
Cuando la soledad ataca, todo vuelve. Los fantasmas de pasado se instalan a ver el espectáculo. La vulnerabilidad vuelve a la piel, y cualquier cosa puede herirte. Y en nada hallas consuelo. Nadie te ofrece consuelo. Las mismas bocas que te advierten, son las que primero te han herido, con mordeduras que te han hecho sangrar, algunas infectadas. Ya todo da igual. ¿Ir en busca de qué? no vayas, no vayas, no vayas. Pero si te quedas, estarás solo. Pues iré. Poco importa lo que encuentre con tal de que haya alguien. Y si sangro ya volveré a lamerme las heridas. Saldré de la tiranía de las anillas de la cortina, de tardes vacías, de tiempo que se escapa, de soledades devastadoras. No quiero escuchar ni un solo gracias más. Ni un sólo halago. Me duelen los oídos cuando lo escucho, porque detrás estará el golpe mortal una vez más. Y ya no resisto. Ya no hay esperanza. Quiero vivir en la inocua tiranía de los jarrones con flores, de los cuadros torcidos, de los proyectos de decoración, de la atmósfera irrespirable de los grandes almacenes. Quiero estar sordo a lo que habita en mí, a ese monstruo que todo lo devora, que todo lo distorsiona y al que nunca le he visto la cara. Si tengo que escucharlo de nuevo, mejor estar muerto.”
Gilles.
Soledad.
13 ago 2011 Dejar un comentario
“No es lo mismo que el aislamiento. Estar aislado es estar separado de los otros: sin relaciones, sin amigos y sin amores. Estado anormal para el hombre, y casi siempre doloroso o mortífero. En cambio, la soledad es nuestra condición ordinaria: no porque no tengamos relaciones con el otro, sino porque estas relaciones no podrían abolir nuestra soledad esencial, que reside en el hecho de que estamos solos para ser lo que somos y para vivir lo que vivimos. «En la medida en que estamos solos -escribe Rilke- el amor y la muerte se aproximan.» No porque no exista el amor, o que uno muera solo, sino porque nadie puede amar o morir en nuestro lugar. Por eso «uno muere solo», decía Pascal: no porque haya de morir aislado (en tiempos de Pascal, casi nunca sucedía así: a su lado, se encontraban normalmente un sacerdote, la familia, los amigos…), sino porque nadie puede morir en nuestro lugar. Por eso uno vive solo, siempre: porque nadie puede vivir en nuestro lugar. Por eso el aislamiento es la excepción, y la soledad, la regla. Es el precio que hay que pagar para ser uno mismo.”
http://laetus.over-blog.es/article-soledad-definicion-del-diccionario-filosofico-49244437.html
“Elena” Anaïs Nin (fragmento)
19 jun 2011 Dejar un comentario
in el primer capítulo Etiquetas: amor, Anaïs Nin, El delta de Venus, literatura erótica, orgasmo, sexo
” Su primera discusión seria fue a causa del tiempo. Pierre le telefoneaba y le decía:
- Ven a mi apartamento hacia las ocho.
Ella tenía su propia llave. Iba y tomaba un libro. Él llegaba a las nueve o bien la llamaba cuando ella estaba ya allí esperándolo y le decía: “Voy en seguida” y se presentaba dos horas más tarde. Una noche la hizo esperar demasiado tiempo (y la espera resultó tanto más penosa porque Elena lo imaginaba haciendo el amor con otra), y cuando Pierre llegó, ella ya se había marchado, lo que le puso furioso. Pero no cambió de costumbres. En otra ocasión, ella se encerró y no le permitió entrar. Estaba de pie tras la puerta, escuchando y esperando que no se fuera, pues lamentaba que la noche se echara a perder. Pero no abrió, y él volvió a pulsar el timbre con mucha suavidad. Si lo hubiera hecho con ira, hubiera permanecido inmóvil, pero el toque fue suave, proio de una persona arrepentida, así que abrió la puerta. Elena todavía estaba furiosa. Él la deseaba, y su resistencia lo excitaba. Y a ella le entristecía el espectáculo de ese deseo.
Tuvo el presentimiento de que Pierre había provocado aquella escena. Cuanto más excitado se ponía, mayor era la indidferencia de Elena, que se cerró sexualmente. Pero la miel manaba de los cerrados labios y Pierre estaba en éxtasis. Se volvió más apasionado, obligándola, con sus fuertes piernas, a separar las rodillas, vaciándose en su interior con ímpetu, en un orgasmo de tremenda intensidad.
Mientras que en otras ocasiones si ella no sentía placer lo hubiera fingido para no herir a Pierre, esta vez no hubo disimulo alguno. Cuando la pasión de Pierre estuvo satisfecha, le preguntó a su compañera:
-¿Has sentido placer?
-No- respondió ella.
Él se sintió herido. Sintió toda la crueldad de su rechazo.
-Te quiero más de lo que tú me quieres- le dijo a Elena.
Pero sabía cuánto lo quería ella, y estaba confundida.
Más tarde, Elena yacía con los ojos abiertos por completo, pensando que la tardanza de Pierre era inocente. Él ya se había quedado dormido, como un niño, con los puños cerrados y el pelo en la boca de Elena. Seguía dormido cuando ella se marchó. En la calle, la invadió una oleada de ternura de tal intensidad que tuvo que regresar al apartamento. Se arrojó sobre él diciendo:
-He tenido que volver, he tenido que volver.
-Yo quería que volvieras- La tocó. Estaba muy muy húmeda. Mientras entraba y salía de ella, dijo:
- Me gusta ver cómo te hiero ahí, cómo te apuñalo ahí, en tu herida.
Y hurgaba en su interior, para arrancarle el espamo que ella había retenido.
Cuando lo dejó, se sentía dichosa ¿Puede el amor convertirse en un fuego que no quema, como el fuego de los santones hindúes? ¿Estaba aprendiendo a caminar, por arte de magia, sobre carbones encendidos?”
Elena
El Delta de Venus
Anaïs Nin

El quietismo.
01 abr 2011 1 comentario
in el primer capítulo Etiquetas: bancos, cajas de ahorro, crisis económica, frustración, hipotecas, indignación, Jean Paul Sartre, libertad, miedo, movilización, trabajo, vida
“El quietismo es la actitud de la gente que dice: los demás pueden hacer lo que yo no puedo hacer. La doctrina que yo les presento es justamente la opuesta al quietismo, porque declara: sólo hay realidad en la acción, y va más lejos todavía, porque agrega: el hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que ne la medida en que se realiza; p0r lo tanto no es otra cosa que el conjunto de sus actos, nada más que su vida. De acuerdo con esto, podemos comprender por qué nuestra doctrina horroriza a algunas personas. Porque a menudo no tienen más que una forma de soportar su miseria, y es pensar así: las circunstancias me han sido adversas; yo valía mucho más de lo que he sido; evidentemente no he tenido un gran amor o una gran amistad, pero es porque no he encontrado ni un hombre ni una mujer que lo mereciesen; no he escrito buenos libros porque no he tenido tiempo para hacerlos; no he tenido hijos a quienes dedicarme porque no he encotrado al hombre con el que podría haber realizado mi vida. Han quedado pues, en mí, sin empleo, y enteramente viables, un conjunto de disposiciones, de inclinaciones, de posiblilidades que me dan un valor que la simple serie de mis actos no permite interferir. Ahora bien, en realidad, para el existencialismo, no hay otro amor que el que se constituye, no hay otra posibilidad de amor que la que se manifiesta en el amor; no hay otro genio que el que se manifiesta en las obras de arte.”
Jean Paul Sartre
“El existencialismo es un humanismo” 29 de octubre de 1945
Ya ven, a mis años, me estoy volviendo fan del existencialismo…
Buenas tardes. Hacía ya mucho tiempo que no tomaba la voz cantante en este rinconcito virtual, que había preferido dejar en boca de seres más sabios y más interesantes que yo misma, porque si una no aprende, luego no tiene nada interesante que decir.
Hoy, de la mano de la sabiduría de Jean Paul Sartre, vuelvo a retomar la primera persona para ciertas reflexiones que me ha llevado tiempo hilar.
No crean que he sacado ideas concluyentes, no crean que tengo la solución a los problemas. No la tengo. Pero aporto mi granito de arena, ínfimo y borroso, pero lo aporto (sí, a estos niveles, he recuperado un poco la autoestima. A otros no, pero a estos sí XD).
Al grano… dicen que hay crisis económica. Yo añado que sólo para algunos, para los de siempre. Y la dichosa palabrita, destapó la caja de los truenos, la caja de Pandora, la de las galletas, y la de las joyas de la familia. Los mass media hicieron de corre-ve-y-dile, para extenderla como nocilla sobre pan en dirección de los cuatro puntos cardinales (son comparables a los mercenarios, asesinos a sueldo, sofistas etc etc…), y a tod@s nos imbuyeron en el córtex que estamos en crisis, y mientras nos tengan perplejos pegados al televisor, sólo nos ocuparemos de lamentarnos, mientras vemos a L@S DEMÁS caer como moscas…
Recientemente ha salido Emilio Botín presumiendo de todos los beneficios que su banco ha obtenido (mientras la gente pierde sus casas y sus posibilidades de tener otra casa porque el piso se va y la hipoteca se queda)…
Recientemente hemos sabido que las cajas de ahorro se recapitalizarán con dinerito público… (mientras pequeñas y medianas empresas agonizan por los impagos de la ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, ayuntamientos, diputaciones, etc etc…
Recientemente Luis Valcárcel, ha adelantado (porque cuando el río suena, agua lleva), que nos van a meter doblado el copago sanitario y el copago en la educación pública, (mientras construye campos de golf en su Murcia natal a diestro y siniestro), porque “el sistema no puede asumir ese coste, ni el abuso que l@s ciudadan@s hacemos de estos servicios. (Aquí es cuando ya tengo muy claro que nos toman por tont@s del culo).
Y así, podría estar horas y horas, haciéndome eco de todo lo que ya se sabe sobradamente. Pero no tengo afán informativo, que para eso ya hay gente que lo hace mucho mejor que yo (y no me refiero a los canales habituales). Tengo afán movilizador… no quiero vivir en una sociedad donde nos domine el miedo. Porque el miedo genera miedo. Y ya se ha preocupado quien se tenía que preocupar de que estemos acojonad@s. Así la masa está quietecita temblando en su rincón, rezando para que ALGUIEN haga ALGO. Pues bien, este es mi mensaje de hoy: cada persona es responsable de sus actos, y estos revierten en la totalidad de la humanidad. Si la tele, no les ha comido demasiado las neuronas, es una frase sencilla y entendible. Y la he aprendido de Jean Paul Sartre. Yo solita
“Sin sueños” Charles Bukowski
01 mar 2011 Dejar un comentario
in el primer capítulo Etiquetas: Charles Bukowski, poema, poesía, sueños
Sin sueños
las camareras de pelo gris
en los cafés por la noche
se rindieron,
y mientras camino por las veredas de la luz
y miro las ventanas
de las casas de las enfermeras
puedo ver que ya no es
con ellas.
veo gente sentada en los bancos de la plaza
y puedo ver por la manera
en que se sientan y miran
que se acabó.
veo gente manejando autos
y veo por la manera en que manejan sus autos
que ni aman ni son
amados
ni consideran el sexo
está todo olvidado
como una vieja película.
veo gente en las tiendas y supermercados
caminando por los pasillos
comprando cosas
y puedo ver por la manera en que
les queda la ropa y por la manera en que
caminan y por sus caras y sus ojos
que no les importa nada
y nada se preocupa
por ellos
puedo ver cien personas por día
que se rindieron
del todo
si voy al hipódromo
o a algún espectáculo deportivo
puedo ver miles
que no sienten nada por nada o
por nadie
y no reciben
ningún sentimiento.
por todas partes veo a aquellos que
no mendigan nada sino
comida, refugio y
ropa, ellos se concentran
en eso,
sin sueños.
no entiendo por qué esa gente no
desaparece
no entiendo por qué esa gente no
expira
por qué las nubes
no los asesinan
o por qué los perros
no los asesinan
o por qué las flores y los niños
no los asesinan,
no entiendo
supongo que ya están asesinados
sin embargo, no puedo acomodarme al
hecho de que existan
porque son
demasiados
cada día
cada noche
hay más de ellos
en los subtes
en los edificios
en los parques
no sienten terror
por no amar
o por no
ser amados.
tantas tantas tantas
de mis criaturas
compañeras.














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