Valor
03 may 2012 Dejar un comentario
in el primer capítulo Etiquetas: amor, humano, valor
“Hace falta mucho valor para dejarse amar sin reservas. Un valor que es casi heroísmo. La mayoría de la gente no puede dar ni recibir amor porque es cobarde y orgullosa, porque tiene miedo al fracaso. Le da vergüenza entregarse a otra persona y más aún rendirse a ella porque teme que descubra su secreto… el triste secreto de cada ser humano: que necesita mucha ternura, que no puede vivir sin amor. Creo que esa es la verdad.”
La mujer justa
Sándor Márai.
“Elena” Anaïs Nin (fragmento)
19 jun 2011 Dejar un comentario
in el primer capítulo Etiquetas: amor, Anaïs Nin, El delta de Venus, literatura erótica, orgasmo, sexo
” Su primera discusión seria fue a causa del tiempo. Pierre le telefoneaba y le decía:
- Ven a mi apartamento hacia las ocho.
Ella tenía su propia llave. Iba y tomaba un libro. Él llegaba a las nueve o bien la llamaba cuando ella estaba ya allí esperándolo y le decía: “Voy en seguida” y se presentaba dos horas más tarde. Una noche la hizo esperar demasiado tiempo (y la espera resultó tanto más penosa porque Elena lo imaginaba haciendo el amor con otra), y cuando Pierre llegó, ella ya se había marchado, lo que le puso furioso. Pero no cambió de costumbres. En otra ocasión, ella se encerró y no le permitió entrar. Estaba de pie tras la puerta, escuchando y esperando que no se fuera, pues lamentaba que la noche se echara a perder. Pero no abrió, y él volvió a pulsar el timbre con mucha suavidad. Si lo hubiera hecho con ira, hubiera permanecido inmóvil, pero el toque fue suave, proio de una persona arrepentida, así que abrió la puerta. Elena todavía estaba furiosa. Él la deseaba, y su resistencia lo excitaba. Y a ella le entristecía el espectáculo de ese deseo.
Tuvo el presentimiento de que Pierre había provocado aquella escena. Cuanto más excitado se ponía, mayor era la indidferencia de Elena, que se cerró sexualmente. Pero la miel manaba de los cerrados labios y Pierre estaba en éxtasis. Se volvió más apasionado, obligándola, con sus fuertes piernas, a separar las rodillas, vaciándose en su interior con ímpetu, en un orgasmo de tremenda intensidad.
Mientras que en otras ocasiones si ella no sentía placer lo hubiera fingido para no herir a Pierre, esta vez no hubo disimulo alguno. Cuando la pasión de Pierre estuvo satisfecha, le preguntó a su compañera:
-¿Has sentido placer?
-No- respondió ella.
Él se sintió herido. Sintió toda la crueldad de su rechazo.
-Te quiero más de lo que tú me quieres- le dijo a Elena.
Pero sabía cuánto lo quería ella, y estaba confundida.
Más tarde, Elena yacía con los ojos abiertos por completo, pensando que la tardanza de Pierre era inocente. Él ya se había quedado dormido, como un niño, con los puños cerrados y el pelo en la boca de Elena. Seguía dormido cuando ella se marchó. En la calle, la invadió una oleada de ternura de tal intensidad que tuvo que regresar al apartamento. Se arrojó sobre él diciendo:
-He tenido que volver, he tenido que volver.
-Yo quería que volvieras- La tocó. Estaba muy muy húmeda. Mientras entraba y salía de ella, dijo:
- Me gusta ver cómo te hiero ahí, cómo te apuñalo ahí, en tu herida.
Y hurgaba en su interior, para arrancarle el espamo que ella había retenido.
Cuando lo dejó, se sentía dichosa ¿Puede el amor convertirse en un fuego que no quema, como el fuego de los santones hindúes? ¿Estaba aprendiendo a caminar, por arte de magia, sobre carbones encendidos?”
Elena
El Delta de Venus
Anaïs Nin

No te detengas nunca… Pedro Salinas.
07 ago 2010 Dejar un comentario
in el primer capítulo Etiquetas: amor, generación del 27, Pedro Salinas, poesía
No te detengas nunca… No te detengas nunca cuando quieras buscarme. Si ves muros de agua, anchos fosos de aire, setos de piedra o tiempo, guardia de voces, pasa. Te espero con un ser que no espera a los otros: en donde yo te espero sólo tú cabes. Nadie puede encontrarse allí conmigo sino el cuerpo que te lleva, como un milagro, en vilo. Intacto, inajenable, un gran espacio blanco, azul, en mí, no acepta más que los vuelos tuyos, los pasos de tus pies; no se verán en él otras huellas jamás. Si alguna vez me miras como preso encerrado, detrás de puertas, entre cosas ajenas, piensa en las torres altas, en las trémulas cimas del árbol, arraigado. las almas de las piedras que abajo están sirviendo aguardan en la punta última de la torre. Y ellos, pájaros, nubes, no se engañan: dejando que por abajo pisen los hombres y los días, se van arriba, a la cima del árbol al tope de la torre, seguros de que allí, en las fronteras últimas de su ser terrenal es donde se consuman los amores alegres, las solitarias citas de la carne y las alas.
Qué tintineante y vivaracha (y qué dulce) me ha resultado siempre la poesía de Pedro Salinas… ains qué tontorrona.
Tristeza de amor
15 abr 2010 Dejar un comentario
in Uncategorized Etiquetas: Alfredo Landa, amor, canción triste, Concha Cuetos, mal de amores, series tve1, Tristeza de amor
Madredelamorhermoso cuántos años…
“Hagamos un trato” M. Benedetti.
25 dic 2009 2 comentarios
in el primer capítulo Etiquetas: amor, compañía, confianza, cuenta conmigo, hagamos un trato, mario benedetti, poema, trato
Mi señora madre dice que soy una moñas.
Bueno, es cuestión de opiniones. Sinceramente me da igual lo que la gente piense sobre mis gustos. No pienso variarlos por eso. Conocía este bellísimo poema anteriormente, pero recientemente lo encontré por los mundos virtuales y el tiempo no ha mermado su belleza ni un ápice. Lo recorto y lo pongo entre las páginas de este modesto diario, para no privarme del placer de encontrarlo cuando lo abra…
Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo. //

La pequeña muerte
29 nov 2009 Dejar un comentario
in el primer capítulo Etiquetas: abrazo, amor, eduardo galeano, el libro de los abrazos, escritor, literatura hispanoamericana, orgasmo, pequeña muerte, poesía, poeta, sexo, uruguay
“No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y qujidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.”
Eduardo Galeano
El libro de los abrazos.

“Ángel y el frío.”
24 may 2009 2 comentarios
in Se encuentra bien: está narrando Etiquetas: amantes, amor, erotismo, ligar, mirada, ojos, pasión, relación, relato, relatos eróticos
A petición popular, reactivo la sección de “se encuentra bien, está narrando” con un relato antiguo, pero que no me salió mal del todo. Este y más, se pueden encontrar en:http://www.grupobuho.es/modules.php?gb=members&user_id=selyna&start=0
“El día que conocí a Ángel, era uno de esos días extraños.
El sol atizaba fuerte, pero el aire era helado. Es curioso cómo el clima de un día que te ha marcado por algún motivo, es lo primero que aparece cuando evocas un recuerdo. Podría decir hasta cómo iba vestida aquel día, aunque de esto ya hace tanto, que ya poseo esa ropa. Me lo presentó un amigo. Una presentación insulsa, como diciendo “ah, sí, la amiga de…” y luego, a ignorarnos mutuamente.
O eso parecía. También me sorprende el recordar exactamente cómo eran sus ojos. Como espero que sigan siendo: canallas y de color chocolate. Éramos un montón de gente, una reunión de amigos en una pizzería, cerveza, risas, tabaco. Mediterráneo total. Pero algo había en él que me había llamado la atención. Pensé en que era un bocado apetecible, pero que estaba lejos de mis posibilidades, porque a mí, o me lo ponen tremendamente fácil o soy una rajada de narices. Mientras tanto, íbamos ya por el segundo café en un horrible centro comercial, y yo no podía quitarle los ojos de encima. No sé beber, y no espero aprender nunca, porque ese ligero mareo que te quita la vergüenza y te enciende las mejillas, es el mismo que me suelta la lengua y me hace ser menos yo. Me encanta ser yo, pero lo poco gusta, y lo mucho cansa. Y Ángel era poco y bueno. Apenas crucé algunas frases con él, pero me supieron a gloria. Y al final del encuentro, un par de besitos en las mejillas, un rastro de colonia de chico, una mirada con sonrisa y un ya nos veremos, de esos que no dan esperanzas.Volví a casa con media sonrisa y ese alientillo que se te queda a las horas de haber bebido cerveza.
La segunda vez que lo ví, hacía un frío de narices. Llovía, hacía aire, frío infernal, granizo, incluso nieve… aquí que no ha nevado nunca, ni de casualidad… era algo premonitorio. Esa noche, me aconsejaron que no saliera, pero estaba en la edad de divertirme y no hay nada que motive más que una negativa. Puro espíritu de contradicción. Y salí. Ni se me pasó Ángel por la cabeza. No se me ocurrió que un comentario sobre él provocaría que nuestro amigo en común, no sé si porque él también había comentado algo o simplemente para verme babear, le llamara. Y se presentó en el pub en el que estábamos, como de casualidad. De cordero pasó a lobo. De chico tímido pasó a ser más calavera que el Sabina, más zalamero que un gato y ya sabemos todas qué es lo que tienen los chicos malos…
En pocos minutos me tenía en exclusiva: a mí, señorita independiente que paso de todos y de todo, que hago lo que me da la gana y que no me distrae nada ni nadie… A la que me despisto, estaba bailando con él. Sí, bailando… y notando su respiración etílica en el cuello, susurrándome tonterías al oído, erizando mi piel debajo de todas las capas de ropa, pegando mi cuerpo al suyo… como el que no quiere la cosa, siendo consciente de que allanaba mi espacio vital, me besó. Y no fue tanto el beso como la mirada borde que le acompañó.
Sabía que yo había mojado hasta los vaqueros con el bailecito, que sus manos habían sabido abrirse paso solitas hasta la piel de mi cintura, que estaba tan excitada que me dolía… me ganó la partida. Arrimé mis desesperadas caderas contra las suyas como el que no quiere la cosa y de premio obtuve su erección. “Ahora sí que la has jodido, maja” me recriminé a mí misma. Me empapé de Ángel lo que quise, pero por circunstancias ajenas al caso, no me acosté con él. No aquella noche.
Tardé días en volverlo a ver. Y fueron días largos, fríos, ausentes, abúlicos… el recuerdo de una buena noche, cuando estás en la veintena, puede mantenerte toda una semana, que fue más o menos el tiempo que tardé en llamarle. Sí… fui yo. Si Ángel no se me iba de la cabeza, tendría que finiquitar yo misma la cuestión… era como si supiera que él me esperaba, que era consciente de que me había inyectado algún veneno y yo tendría que volver a por mi antídoto. No tuvo más que esperar…
No era un buen chico. Yo no era ni buena chica ni la única, por lo que la agonía sólo la sufría yo… Por las noches, mis manos se colaban entre mis piernas, y me acariciaba como hicieron sus labios en mi cuello. En medio del orgasmo, susurraba su nombre, porque Ángel, era un susurro. A pesar de los días en blanco, de conocernos en cuanto apenas, el día que me invitó a su casa, en cuanto abrió la puerta y nos vimos, en lugar de quedarnos cortados, o tomar café, como el que va a casa de un amigo a estudiar, nos asaltamos. Si, esa es la palabra. El espíritu del pub, esa excitación, ese “quiero tu cuerpo ya”, seguía más que presente. A él le gustaba ir al grano, y yo no podía hacer nada más. Al primer beso, noté mi raja hinchada, húmeda, sedienta, más que preparada. El bulto en sus pantalones, me indicaba lo mismo. Y sin más dilación, comiéndome sus labios, raspándome con su barba de dos días, caí desnuda en su cama, en sus castas sábanas de algodón con perfume a suavizante. Me empaló sin piedad. Su polla sabía exactamente dónde tenía que meterse. Me acuerdo de haber arqueado la espalda, plantándole mis tetas en la cara, y sentí su lengua rápida sobre mi pezón. Me folló. Como nunca nadie lo había hecho antes. La promesa, el pequeño adelanto del pub no fue más que eso: un pequeño adelanto de lo que estaba viviendo. No defraudó mis expectativas. Sin ser excepcionalmente guapo, sin ser excepcionalmente musculoso ni nada de eso, Ángel hizo que me sintiera como nunca antes me había sentido. Me sorprendí cuando me corrí. En serio. Mis músculos más íntimos masajearon su polla en medio de una sinfonía de gemidos que se me caían de la boca. Iba a fundirme entre sus brazos, escuchando sus resoplidos. Y cuando pude hablar, miré sus ojos medio dormida, limpié el sudor de su frente con mucha lentitud, y susurré “eres el primero que ha hecho que me corriera sin usar las manos”. Y su sonrisa me indicó que era uno de los piropos más bonitos que le habían echado nunca.
Ángel me folló muchas veces más. Ese día y medio año más. La vida, nos separó. Él era un chico vividor y yo soy muy mía. No pegábamos ni con cola. Pero de vez en cuando, por esas extrañas conexiones neuronales, años después, me acuerdo de él. En momentos de desamor profundo, mi cerebro evoca nuestros encuentros, como un dolor de muelas a una aspirina, encontrando alivio un poco nostálgicamente. Quizá echando de menos, de paso, los años locos. Porque puedo decir, que aquella fue una de las mejores noches de mi vida.”
![matematica_copos_de_nieve[1] matematica_copos_de_nieve[1]](http://siyopudieraytuquisieras.files.wordpress.com/2009/05/matematica_copos_de_nieve1.jpg?w=535)
DUDAS
22 abr 2009 1 comentario
in el primer capítulo Etiquetas: amor, cita, citas, corazón, del Amor, dudas, Stendhal, suspiro, verdad
” Hago todos los esfuerzos posibles por ser seco. Quiero imponer silencio a mi corazón que cree tener mucho que decir. Tiemblo siempre de no haber escrito un suspiro cuando creo haber consignado una verdad”
Stendhal
“Del amor”

NO CAMBIES NUNCA
16 mar 2009 Dejar un comentario
in el primer capítulo Etiquetas: aficiones, amantes, amigos, amor, anular, bosque, café, cambiar, cambios, compañeros, comprensión, defectos, descubrir, destruír, empatía, espejo, familia, forma de vestir, gustos, ideas, manías, naturaleza humana, temperamento, utopía
Buenas tardes. Hoy desde Canal Bussi, les ofrecemos una cita con todas las de la ley, sacada de un azucarillo obtenido no en Casa Pepe, sino en un bar cercano, en el cual no suelo recalar, pero un día es un día. (Por cierto, después de tanto café, voy a tener que ir pensando en vigilar la tensión arterial, ya que tengo un pulso de neurocirujano ciertamente preocupante…)
“La mejor forma de convivir con la persona amada, es no intentar cambiarla”
Autor no recordado (¿efecto secundario del café o simplemente temperamento personal?)
Bueno, a ver… que esto tiene miga…
Yo esto lo aplicaría tanto a las personas que amamos en plan romántico, familia, amigos, amantes, compañeros… da igual. Esto me lleva a enlazar con la palabra favorita de muchos psicólogos, que es EMPATÍA. Estoy segura de que todos ustedes saben lo que es la empatía, pero por si alguien lo desconoce, pongo la definición de la RAE, que una ayudita profesional, nunca viene mal a la elaboración de éstas ideas que me resbalan por la circunvalaciones cerebrales con más o menos fortuna.
empatía.
1. f. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.
En efecto, ahí estamos. No quiere eso decir, que tengamos que tragar con todo, ni siquiera ser empáticos todo el tiempo, porque si uno se molesta en ser empático siempre ¿para qué va a esforzarse el otro?. Todos tenemos derecho a ser comprendidos y más si es por alguien que nos quiere, porque si alguien nos quiere, nos quiere como somos. El que desea el cambio simplemente por comodidad, no nos quiere, quiere una imagen suya, y para eso, que se compre un espejo. O un bosque, y que se pierda.
Evidentemente, a la empatía, se le oponen los defectos o manías, que puedan ser perniciosos para la persona propietaria, y para los que aman. Poniéndonos en un caso extremo, y trágico, si alguien ama a un drogadicto de su entorno, no valdrán las empatías, o como mucho, servirán de base para un cambio radical y deseable. Pero el fin último, será un esperado y desado cambio, que sin duda beneficiará a todas las partes.
La cita propuesta, sin duda alguna se refiere al terreno amoroso. (Y yo añado a todos los expuestos anteriormente). Creo que se refiere a la forma de ser de cada uno, de pensar, de actuar, aficiones, ideas, forma de vestir, gustos, etc…
En la diversidad está el gusto. Siempre es más emocionante descubrir poco a poco a una persona, que ha sido capaz de engancharte por algo que te gusta de él/ella y disfrutar de la diversidad, que caer en la tentación egoísta de moldearlo a tu imagen y semejanza, negando todo lo que es, para convertirla en todo lo que tú quieres que sea. Y curiosamente, debido a ésta extraña naturaleza humana, cuando alguien consigue anular al otro, además de destruír a la persona, ya objeto, encima perdemos cualquier interés, incluso aquel que nos despertó la primera vez que conocimos.
Lo bonito que sería vivir en paz, y la de conversaciones interesantes que dan dos puntos de vista distintos, hablando desde la igualdad… ah, utopía…
Les dejamos con la reflexión de hoy. Me hubiera encantado sacarle más jugo, pero para eso, les espero en Canal Bussi, para que, si les apetece, me dejen sus impresiones.
Volvemos en breve con más y mejores citas.
Buenas tardes.












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