Ídolos Caídos.

Hoy he comido con un ex. Mi ex más reciente. En realidad no sé si es un ex, ya que de hecho, no empezamos nada, pero se enredó en mi vida durante más de medio año. Si, creo que lo llamaré ex.

Procuré darle todo lo que podía. Él no me dio mucho a cambio. Las últimas veces que coincidimos, ya ni siquiera se esforzaba por mostrarse amable conmigo. Bueno, estas cosas pasan. No es la primera vez. Me gustaría que fuera la última, pero bien, tampoco me quita el sueño. No es agradable experimentar el que alguien pase olímpicamente de ti, cuando te has esforzado y has conservado la ilusión. Pero eh, bienvenidos al siglo XXI.

Cuando te das cuenta de que ya no importas un pepino, duele. Y más si no ha habido una conversación clarificadora por medio. Organizada que es una y no se entera si no le dejan las cosas bien claras. Parece ser que eso es mucho pedir. Repito: bienvenidos al siglo XXI.

Pero ¿sabéis lo que más duele?. Lo que de verdad duele es tenerlo sentado al lado y pensar “¿Por qué me atraía?” Como todo el mundo, tiene cosas buenas y cosas malas. Supongo que la ilusión y el gusto por su compañía, le daban demasiada importancia a lo bueno. Pero cuando oigo sus chistes, con los que antes me reía, y ya no me hacen gracia, o lo miro y ese aire que tenía que lo hacía único ya no está, o sus argumentos estúpidos que antes justificaba, ya son una verdadera molestia, eso… eso sí duele.

Duelen muchas cosas.

Y mala que es una… pero lo que más me duele, es que a él no le duela y a mí sí.

¿Con qué pie te has levantado hoy?

He mandado un mensaje a varios contactos de whatsapp. Es una cadena de estas de reenviar a diez contactos. No suelo hacerlo, pero esta me ha parecido tan linda, tan bonita, tan inocente y tan sincera (y me ha pillado con un ánimo inmejorable) que he dicho, “venga, qué demonios!”. La he mandado a varias personas. Unas, me han reenviado de vuelta el mensaje (era condición sine qua non), otras no. Tres, porque sé que se habrán sonreído para sus adentros, pero son muy duras para tanta finura. Da igual. Las quiero por eso. De hecho, me habría sorprendido mucho que lo hicieran. Porque somos amigas y nos conocemos mucho. Otro, porque no creo ni que la haya leído hasta el final XD. Y otro, que de vez en cuando me manda una cosa de esas (y yo respondo enseguida, porque me encantan estas chufas), no lo ha hecho. Me ha dejado así, en visto, en cruel doble check. Ese sí me ha jodido. Una tiene que medir su finura con determinada gente, porque nunca sabes con qué pie se ha levantado. Ahora mismo le contesto a ninguna mierda que me mande.Venganza cruel y ridícula XD.

Me ha dado por pensar en la única defensa que nos queda cuando alguien nos decepciona. Solemos decir:

  • Con lo que yo he hecho por ti…
  • Después de X años…
  • Con la de veces que yo…
  • Si lo sé no hubiera…

Y seguro que podemos añadir más a la lista.

Dicen también que contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar.

Qué ridículos parecemos a veces haciendo esto… bueno, diciéndolo. Exteriorizando nuestro malestar apelando a hechos pasados, que posiblemente nos hayan costado un esfuerzo o nos hayan supuesto un sacrificio (a veces muy grande: véase el punto 2 de la lista…). Y nuestra única defensa frente a un desaire es un triste lamento, mientras el que ofende se queda tan pancho…

No hagáis eso, que está muy feo. Ofender o despreciar… que luego los ofendidos sólo tienen el triste y amargo consuelo de un lamento ridículo. ¿Y sabéis qué? que un día es un lamento y una queja. Otro día, puede ser que se vayan definitivamente sin mirar atrás.

No tengas sentimientos.

¿Qué diría hoy un coach en 2017 de esta canción grabada en 1983? Pues yo creo que diría algo así como: LA CULPA ES TUYA, FRACASADO!! Si es que tienes menos inteligencia emocional que una mata de habas, no tienes una actitud positiva frente a los problemas del día a día. Haz mindfulness y meditación, deshazte del apego emocional, sé autónomo y asertivo. Y no tomes decisiones en base a tus carencias emocionales que luego te pasa lo que te pasa.(Volved a leer la frase en mayúsculas).

Bien… llevo tanto tiempo dudando entre el nihilismo más oscuro y esa estúpida corriente positiva que ya dudo de quién soy. En esta sociedad, todo el mundo da su opinión sin tener ni puta idea de cómo eres en realidad, así, a lo loco, sin tener en cuenta la diversidad de existencias y lo que es peor, sin ser conscientes de su propia y maravillosa diversidad. Y lo que es muchísimo peor aún… sin hacer un mínimo esfuerzo para descubrirlo. Venga, (ironic mode on) vamos a movernos todos por estereotipos, no profundices jamás en el alma del humano que tienes delante, no sea que acabes como el ser sobre el que cantaba Coppini, sin contemplar los miles de millones de colores que van del blanco al negro. Sé un ente contradictorio que pregona valores pero bajo la bandera de una libertad mal entendida, e incurre en contradicciones irresolubles que trata desesperadamente de conectar para imprimir un mínimo de sentido a su existencia. Y sobre todo juega. Nunca te excluyas del juego social. Aunque eso signifique apuñalar almas. Nunca descubras debilidades: no busques cariño y comprensión, porque eso cortará tus alas. No busques conexión, porque supone el fin de la novedad y ya sabes que lo válido es sinónimo de efímero. No eches jamás raíces, porque eso significa la muerte en vida… Sé auténtico, pero auténtico como un anuncio de El Corte Inglés. No tengas sentimientos, que son el diablo. Y si por un casual, empiezas a tenerlos, mátalo todo rápidamente con una tonelada de antidepresivos.

En un periodo relativamente corto en el tiempo, hemos sufrido unos cambios brutales. Lo que nos enseñaron de niños a mi generación,ya no sirve. Y muchos vamos por ahí como pollos sin cabeza, tratando de sobrevivir mental y emocionalmente, buscando eso que nos juraron que pasaría si nos portábamos bien.

Si, al final creo que vamos a tener la culpa… por gilipollas. Pero también es un juego “perder-perder”, un perfecto escenario invencible, y lo sabemos. Unos, de forma consciente. Otros, sólo pueden intuirlo. Al final, el personaje de la canción, a día de hoy debería estar muy agradecido de tener un trabajo bien retribuido y quizá a alguien de buen parecer a su lado. La otra opción, quizá no le hubiera gustado tanto.

“El azul del mar inunda mis ojos,
el aroma de las flores me envuelve,
contra las rocas se estrellan mis enojos
y así toda esperanza me devuelve.
Malos tiempos para la lírica.

Las ratas corren por la penumbra del callejón,
tu madre baja con el cesto y saluda,
seguro que ha acabado tu jersey de cotton
…puedes esbozar una sonrisa blanca y pura.

Malos tiempos para la lírica.

Seguro que algún día cansado y aburrido
encontrarás a alguien de buen parecer,
trabajo de banquero bien retribuído
y tu madre con anteojos volverá a tejer”

https://www.youtube.com/watch?v=xAYUO0QeqUk

Esos instantes…

Muchas mañanas me despierto y lo primero que pienso es “¿Qué ha pasado?”. Realmente no debería darme tanta prisa en intentar reaccionar y posicionarme en el mundo. Estaría bien disfrutar un poco más de esos momentos de “No sé quién soy ni cómo me llamo”. Total, la información, la lista de tareas pendientes del día y demás pensamientos obligatorios, aparecerán por sí solos, devolviendo a mi mente a la realidad sin necesidad de forzarla.

De hecho, hay días que ese momento en el que tomas conciencia de hechos ocurridos anteriormente, puede joderte a base de bien el despertar. Cuando arrastras una situación que se prolonga en el tiempo y te preocupa mucho, por ejemplo. O cuando estás triste, o cuando te han traicionado… Cuando tienes más despertares así, que de esos que dices: qué tranquilidad… hay que hacer algo.

 

No te detengas. Walt Withman

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

WALT WHITMAN

Cuestión de actitud.

«En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira»

Ramón de Campoamor.

Hace poco, disfruté de la hospitalidad de una amiga en cuya casa pasé un par de días. Hacía mucho que no nos veíamos y su presencia es como un bálsamo para mí. Por si esto fuera poco, tiene la capacidad de ilusionarme y motivarme para realizar proyectos que han quedado un poco atascado por el óxido de la rutina (y la mieeeeerda) diarias.

Cuando nos vemos, nuestro deporte favorito es leer. Como no tenemos mucho tiempo (un par de días te pasan volando) y habitualmente la vida nos mantiene en un estado de, no diré agotamiento, pero sí diré cañero, uno de nuestros pasatiempos favoritos es charlar y leer. Nos apetece más que ir arriba y abajo. Y en esta ocasión, me zampé enterito en una tarde/noche y junto con el café de la mañana siguiente, un libro que tenía pendiente desde casi hacía un año.

“Sumisión” de mi adorado Houellebecq. Al día siguiente, lo comenté con mi amiga. Me preguntó por qué me gustaba tanto. Y yo pensé que era una pregunta cojonuda, porque lo normal, hubiera sido que lo odiara a muerte por cómo trata a las mujeres en sus libros. En este no salimos bien paradas para nada… No es cuestión de hacer un spoiler de la trama, pero cuando de religión islámica hablamos, la cosa no pinta bien para nosotras. Pero fijaos que no es eso lo que me molestó. No me molestó, porque era esperable. Me molestó que un hombre blanco, de mediana edad, con posición social y económica media/alta (tirando a bastante alta), se permita el lujo de criticar el cuerpo de una mujer de treinta, diciendo que tiene el culo y las tetas caídas desde la última vez que se la folló (años ha) y que su amor platónico (porque sabe que es el único que le queda) sea una jovencita de veintidós años que lógicamente, se le escapa por diversas circunstancias. ¿Y qué hace? Pues dejar que el islam le busque una esposa de quince, que además de estar buena y fresca, calla y obedece.

Si alguien ha leído más de una novela de este autor, habrá comprendido que no se come mucho el tarro confeccionando protagonistas, y que la figura central de sus libros siempre es un hombre de las características antes citadas. Que no sé al resto del planeta. Pero a mí, me recuerda bastante al propio autor. Quizá sea todo fantasía y luego sea un tipo estupendo. Pero como no creo tener la oportunidad de conocerlo personalmente (en caso de hacerlo, os enteraríais pronto), no puedo confirmarlo. Sólo puedo basarme en lo que he leído de él. Y por desgracia, es un leit-motiv en sus tramas. He de decir, que literariamente, sus novelas me atrapan a pesar de ese molesto ingrediente.

Si yo tuviera veintidós años de nuevo, me indignaría desde otra posición a la que me indigna hoy. Me indigna porque tengo veinte años más y señores, el tiempo se acaba. Ojo, y no se acaba porque yo lo diga o lo sienta. No me siento así para nada. Pero a ojos de esta sociedad tengo el arroz hecho una pasta. Y aunque una tiene recorrido, pues la verdad es que por desgracia, aún me quedan ganas de seguir. Esto lo explica muy bien el propio Houellebecq aquí. Y es jodido. Es duro de pasar. No sólo a nivel biológico. Sino a nivel sentimental.

Duele sentir que tienes mucho que dar y no tener a quien dárselo. Y duele leer que tíos de tu edad, valoran físicos más apetecibles que una cabeza bien amueblada. Supongo que es una lucha milenaria. Pero ¿qué se supone que hay que hacer? Pues seguir adelante, no queda otra. No sé si será cuestión de autoestima, o que ellos no se ven las canas, las calvas o los michelines. O si se las ven, se la sopla. Porque piensan que su ser completo es más que suficiente (sea como sea) para satisfacer esa necesidad sentimental, aunque sea teniendo relaciones pasajeras. Cada uno que vea lo que más le conviene.

Quizá, todo sea cuestión de actitud… si tú lo crees, es que es así. Porque así lo crees y punto pelota. Si esto es cierto, chicas, ya tardamos en copiar la tendencia.

El caso es que cada vez más esto se parece a la Fuga de Logan, que a los treinta, fuera y se acabó el problema. La cuestión es que nosotras, seguimos aquí. Y pasamos los treinta, y los cuarenta y los cincuenta y los sesenta… y si, somos estupendas. Pero oye, que un apoyo, nunca viene mal.

Ahora a esperar las pedradas y los tomatazos por decir que a mí sí me gustaría tener pareja. Mientras tanto, leeré a Houellebecq, a ver si se me pasa del todo…

Espías aficionados.

Así como todo tiene su tiempo, lo bien cierto es que algunas cosas permanecen (previa mutación para adaptarse) y otras, simplemente se extinguen.

Eso es lo que me está pasando con Facebook. Bueno, en realidad, no se ha decantado aún por ninguna de las dos opciones. Pero con el tiempo lo hará. Incluso, debido a su naturaleza, puede que haya otro camino: el estancamiento, el suspenso. El stand-by.

El otro día conocí gracias a unos amigos, a un hombre muy agradable. Nos caímos muy bien y la conversación fue amena, así que decidimos quedar otro día para continuarla. Así es como se hacen amistades. De toda la vida.

Yo uso mi Facebook como:

-Un álbum de recortes: Pego en mi muro todo aquello que llama mi atención. Chistes, canciones, poesías, reflexiones, estados de ánimo, pensamientos…

-Comunicador: Para personas que viven lejos de mí y mantener el contacto con ellas. Personal y para proyectos.

– Método de aprendizaje: Me apunto a páginas cuya temática me resulta interesante.

-Tarjeta de visita: Si alguien quiere saber de mis gustos, ahí se encuentran todos: música, cine, literatura, humor, etc…

Después de este pequeño paréntesis aclaratorio, continuamos con la historia.

Cuando quedamos para charlar, nos fuimos a tomar una cerveza. Lo pasamos muy bien, tranquilos y sanamente. Como se hacen los amigos… de toda la vida.

Tras nuestro primer encuentro, nos agregamos a Facebook. Nos gustó la música que ponía el otro. Coincidíamos en eso. Es un muy buen tema de conversación.

En la charla con cerveza, inevitablemente apareció el tema: Facebook. Y él comenzó a narrarme verdaderas historias de terror de cómo la gente se espía, se controla y rebusca entre datos, fotos, horas de publicación, etc etc…

No niego que alguna vez en estos ocho años que tengo mi cuenta abierta, haya entrado en el perfil de otra persona (sobre todo si había algún sentimentalismo por enmedio) para suspirar viendo esa foto en que sale tan bien. O darle al megusta a esa canción que secretamente me dedicó… pero de ahí a ejercer de agente de la KGB… hay un trecho. ¿Qué me importa a mí con quién hable o deje de hablar? ¿En serio tengo que ir a ver si este ha dicho, el otro ha dicho, el de más allá le ha contestado y cuándo? Pffff… Dios, qué aburrimiento.

Ya lo sé. Estoy gilipollas. Eso está  a la orden del día.

La conversación me puso nerviosa… y me puso nerviosa porque la evidencia que me presentaba, amenaza completamente el estilo de uso que yo le doy a Facebook. Creía que sano. Ahora, a pesar de que me sigue importando un pepino quién mira o deja de mirar (lo que no quiera que se sepa, no lo pongo. Tan sencillo como eso), no puedo evitar pensar si habrá quien me espíe o conspire, o saque conclusiones erróneas a partir de mis publicaciones tan bobaliconas e inocentonas. Conclusiones que si se sacan, pueden llegar a afectar una relación personal en la realidad. Y lo que es mucho peor… que crean que yo pierdo el tiempo en espiar, conjeturar y montar películas absurdas en función de lo que veo por ahí. Esta última idea es la que más me joroba. Gracias a alcahuetas (y alcahuetes) profesionales, nadie me cree cuando digo que mi muro es mío y que me centro en él, no en el de los demás.

Mucha gente reniega de Facebook. Pero lo bien cierto, es que yo he sacado muy buen partido de él a nivel personal e intelectual. Si sabes buscarlo, está todo. He conseguido amistades a través de él. Incluso alguna relación, que de otra forma, no habría sido posible. Me ha hecho compañía en momentos de mucha soledad y ha reforzado vínculos. También los ha roto, pero no por culpa del medio, sino de la naturaleza y circunstancias de dicha relación.

Ahora, si le das al megusta en tres canciones del muro de otra persona (porque, coño! es que te gustan!) ya eres un psicópata y todos SUS amigos van a pensar que ahí hay un interés oculto. Y joder… sólo compartes el mismo gusto musical… Si te pasas de interacciones por día, ahí hay tomate. Si subes algo a las cuatro de la mañana, no es que te hayas despertado y ya no puedas dormir más, sino que estabas por ahí cuando tú dijiste que esa noche no salías y se te mosquean tres amigos que te dijeron de ir por ahí… pffffffff. Y sobre todo, lo más grave para mí, es que una persona con la que tengas mucha relación y un verdadero interés por compartir cosas, no te acepte porque piense que puedes espiarle y tratar de controlarle.

Es duro ser rara. Así que no quedará otro remedio que ser inteligente y adaptarse.